¿De qué hablamos cuando hablamos de paraíso en fotografía?

Hay temas recurrentes en fotografía, el paraíso es uno de ellos. No es de extrañar que haya sido título de tantos diarios íntimos, de fotografías de vida, vivida o simulada. La belleza, el placer, la sensualidad, el hedonismo, la libertad, la naturaleza, lo salvaje, lo mágico, el juego, el misterio, la tensión, el sueño, lo perdido, ¿acaso no es eso lo que nos atrapa?.
Así encontramos representaciones del paraíso como una cuestión temporal, situada en la infancia (Nan Goldin), en la misma cotidianidad de los días (Bernardita Morello), en un lugar en concreto, en una isla de ensueño, en las estadas de verano (Alberto García-Alix). Puede ser el deseo, el amor, el sexo (Nobuyoshi Araki) puede ser esos años de bonanza que vivimos y que perdimos, o que realmente creímos vivir pero nunca existieron (Philip-Lorca DiCorcia). Sea con uno u otro matiz, hay un nexo común en todos ellos, un gozo que se inmortaliza con la fotografía.
Belleza, libertad, placer, naturaleza salvaje y sensual. Es un enamoramiento, de un lugar, de una gente. Al que se acude una y otra vez, para saborear de nuevo ese placer de vida. Araki, volvería a retomar el concepto de paraíso en distintos proyectos a lo largo de toda su carrera de una forma casi constante, “A’s Paradise” (1998), “Paradise” (2011), “It was Once a Paradise” (2012), “Flowers Paradise” (2013) y su último trabajo, “A Desktop Paradise” (2016). Otros como Goldin, García-Alix, Morello y DiCorcia pasaron años fotografiando y el resultado lo englobaron bajo este concepto.
Generalmente, uno sólo se da cuenta de que estaba en el paraíso una vez fuera, siempre después. Comenta Araki después de que su mujer y su gato fallecieran, “Because Chiro was there with me, the veranda became my personal paradise,” ahora vuelve al balcón, y la ausencia de su amada Yoko y su querido gato Chiro, le recuerda lo que falta, todos aquellos momentos vividos en ese balcón. Nan Goldin reveló más de 300 fotos antes de darse cuenta de que estaba fotografiando “Eden and After”, igual Bernardita Morello que no fue hasta que tuvo todo el conjunto de fotografías en frente que advirtió que había capturando pedazos de “Edén”. La excepción es Alberto García-Alix él sí buscaba en las Islas algo parecido al paraíso, un espacio donde sanarse de su habitual problema con las drogas. Pasó muchos años visitando y revisitando las Islas Baleares con su cámara, estar ahí para él ha sido; “lo más cerca que ha estado del paraíso”.
No obstante, lejos de lo que idílicamente uno se pueda imaginar, estos lugares no están exentos de dolor o decadencia, la fina capa que separa el paraíso del infierno en ocasiones se rompe y encontramos pequeños detalles que hacen tambalear el sueño; con los pies en el suelo, rodeados de muñecas mutiladas, dinosaurios de plástico que invaden el paisaje, serpientes que trepan por las piernas, dedos que sangran, niños con mirada de adultos, edificios que parecen hablar, plantas que se retuercen, mares difuminados por el movimiento, paisajes románticos quemados, pedazos de sandía devorados por moscas…
Hay espacios físicos, virtuales y mentales donde evadirse, para hacer que la existencia sea menos pesada más liviana, más placentera, más llevadera, para que sea otra cosa, cuando verdaderamente, lo cierto es que, el paraíso no es más ni menos que la vida misma.