El Hastío

Cuando era joven vivía en La Ceja, un pueblo silencioso y calmado del oriente antioqueño, y a pesar de eso el ruido del punk me llamaba la atención.
Un día perdí el rumbo y un olor me trajo de vuelta a ese sonido: el caos, la hostilidad, la apatía, la sinceridad, la rabia y la inconformidad, fueron algunos de los aromas que me dieron el impulso para volver a ir a conciertos de punk y fotografiarlos.
Era un tiempo en el que sentía que Medellín me había asfixiado, todo en mí se había estancado, y necesitaba despertarme de alguna manera.
Esta serie es la primera parte del proyecto sobre el punk a mi alrededor, sobre un hastío que circula entre el ambiente de los que retrato sus gestos y mi disparo.
Hastió
Pasan las horas de hastío
por la estancia familiar
el amplio cuarto sombrío
donde yo empecé a soñar.
Del reloj arrinconado,
que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado
odiosamente golpea.
Dice la monotonía
del agua clara al caer:
un día es como otro día;
hoy es lo mismo que ayer.
Cae la tarde. El viento agita
el parque mustio y dorado…
¡Qué largamente ha llorado
toda la fronda marchita!
Poema de Antonio Machado, adaptado a canción por la banda colombiana Devenir
Todas las fotografías son del proyecto ‘El Hastío’ de Felipe Alarcón Correa, editor general de La Media Vida.
Para conocer más sobre el autor visitar su web: cargocollective.com/felipealarcon